lunes, 28 de marzo de 2011

"Dos caras de la carrera docente: satisfacción y desmotivación"

El texto de Encarnación Sánchez Lissen, trata sobre la carrera docente, qué motivos tenemos para acceder a ella, qué esperamos estudiar, qué es lo que aprendemos realmente, los encantos y desencantos de la práctica, etc.

"La enseñanza es una profesión que suscita posiciones controvertidas entre sus profesionales, entre los que la ejercen y en el conjunto de la sociedad. Esta pluralidad nos ha llevado a analizar en este artículo algunos factores que sobresalen e identifican a los aspirantes en su acceso a la carrera docente y posteriormente, en el ejercicio de la misma. En ambos confluyen momentos de satisfacción y de desmotivación. Pensando en esta dualidad, analizamos factores como la vocación, la motivación, el salario o las vacaciones del profesorado, entre otras, que provocan una consideración antinómica sobre la enseñanza."


Referencia:
http://redalyc.uaemex.mx/pdf/1350/135012677010.pdf
Sánchez Lissen, Encarnación
Dos caras de la carrera docente: satisfacción y desmotivación
Pedagogía Social, núm. 16, marzo, 2009, pp. 135-148
Universidad Pablo de Olavide

domingo, 27 de marzo de 2011

La motivación docente como obligación ética

Ser educador, profesor, maestro, docente implica que el sujeto que se dedica a la profesión de "enseñar" deba poseer unas capacidades, conocimientos, comportamientos que la misma profesión y la sociedad le exigen. Como dice Millán-Puelles: "entre los hombres hay algunos cuya forma y manera de ir haciéndose consiste, precisamente, en ayudar a otros a su propia humanización". Por tanto, ese "deber" se transforma en vocación y se expresa en la profesión.


Sobre la profesión se puede afirmar que cualquiera de ellas, se apoya en 3 ámbitos: técnico, artístico y moral.

Lo técnico/artístico engloba el saber y el ser capaz de llevarlo a cabo y de transmitirlo con las destrezas necesarias que aquello exige. Esto en la docencia correspondería a los conocimientos, metodologías (praxis);

Lo moral exige la responsabilidad personal de cada educador, y que supone sobre todo un deber de actuar de tal manera que por encima de cualquier otra valoración se lleve a cabo aquello que beneficia a los alumnos y a la comunidad, y se deje de lado todo aquello que les puede perjudicar.


Por tanto, en la profesión de educador el campo ético no se limita a describir entre conductas buenas o malas, sino que determina un modo de comportamiento y establece cuál es la conducta correcta frente a la desviada.


Ahora bien, cuando se habla de motivación hablamos de una acción orientada a ejercerla con ánimo, con diligencia. Desde ese punto de vista, se puede afirmar que es un requisito "sine qua non". Porque un docente profesional de vocación, es aquel que tiene además de aquellas habilidades y conocimientos ciertas disposiciones, capacidades y habilidades psíquicas y morales que le facilitan una mayor adaptación a la situación. Tiene muy claro el fin que persigue y le gusta perseguirlo, de tal forma que en ello encuentre alegría.


Para tener en cuenta:


La motivación se transmite: quiera o no el profesor es una jerarquía en el marco social de la clase. Un profesor no motivado, fomenta su descrédito como profesional y genera actitudes en sus alumnos actitudes similares – e incluso – peores. (en "El malestar docente" de José M. Esteve, 3ª edición, 1998 , Paidós, Barcelona.


La identidad profesional se genera – según lo han demostrado algunos estudios- de la idealización y el conflicto. Vale decir, es el resultado de ese yo "idílico", normativo, que se confronta luego con una realidad que lo supera. Donde se dificulta su labor y se aleja de ese estereotipo de profesor representado en los medios de comunicación.


Cuando un docente está a gusto en su profesión se exige más a sí mismo cuando las circunstancias del trabajo así lo requieren, ejerciendo un dominio sobre sí, sobre sus sentimientos de cansancio, de mal humor, todos ellos típicos de las limitaciones de la naturaleza humana. Conoce y acepta las exigencias de su profesión y, además, es capaz de encontrar en este esfuerzo ... alegría (Fines del trabajo: felicidad, amistad y servicio).

Motivación, un gran desafío para profesores y alumnos.

Lidia Oyanedel Flores

Uno de los elementos esenciales para concretar el aprendizaje es, precisamente, el espíritu o actitud que nos empuja o nos incentiva a llevar a cabo aquel proceso. Podemos, por lo tanto, tener una concepción clara de lo que implica el concepto motivación, los diversos enfoques que de éste existen y los diferentes tipos que se manifiestan en la mayoría de las personas. Sin embargo, es nuestro deber como estudiantes y profesores en formación tener una posición clara acerca de cómo nos gustaría delinear este impulso tan necesario en los estudiantes para lograr lo que consideramos vital para su formación. A este respecto, considero que la motivación debe poseer un objetivo claro que debe apuntar al desarrollo de competencias internas que poseemos las personas como la autodeterminación, la autoestima y el deseo de superación. Sin estas características no sería posible la adquisición de nuevas competencias y, por lo tanto, nuestro avance como personas se vería limitado. Por cierto para lograr el desarrollo de estas competencias, se requiere un trabajo arduo y un conocimiento de la personalidad de los estudiantes acabada y, además de ciertas motivaciones extrínsecas que debemos promover. No obstante, estas motivaciones no deben tomar un realce mayor que las actitudes internas que se tienen que desarrollar porque la consecución de las metas se debilitaría con el tiempo y la idea es, precisamente, enseñar a aprender a competir con nosotros mismos, luchar contra nuestras barreras estando conscientes de nuestras debilidades y fortalezas. Creo que aquí se encuentra la clave para conseguir los objetivos propuestos.
Sin embargo, debo admitir que es complejo alcanzar lo anteriormente propuesto, especialmente, cuando no comprendemos el valor que posee el alcanzar ciertos objetivos, debido a que no tenemos el apoyo necesario por parte de nuestro entorno, no tenemos claras nuestras metas o, simplemente, consideramos que una actividad determinada no contribuye a lograrlos. Es aquí donde debemos tener altura de miras y comenzar a analizar que las herramientas que se nos entregan son trascendentales para construir personas íntegras que hagan del mundo uno mejor cada día. Estas herramientas siempre constituirán un medio para lograr de alguna u otra manera nuestros objetivos por tan diferentes que sean.
La motivación debe construirse sobre la convicción de querer superarnos tratando de lograr nuestras metas y esforzándonos por ser los mejores no sólo para lograr reconocimiento que es, sin duda, lo menos importante, sino para formarnos como personas libres con nuestra propia perspectiva de las cosas y con una misión clara que es pregonar que ahora no existe nada que nos impida ser los mejores.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Entrevista a Joan Teixidó

"La motivación del profesorado es una cuestión individual, no se puede generalizar. ¿Motivación para qué? Voy a contaros un cuento:
"Había una vez un hombre en Escocia intentando pescar en un lago. Nunca pescaba nada. Un día una rana que cogió un pez se lo llevó al pescador a la barca; éste le dijo que le daría un trago de güisqui si no volvía a pescar, la rana aceptó. Al día siguiente volvió a aparecer la rana y esta vez con dos peces; el pescador le dijo lo mismo y le volvió a dar el trago de güisqui. Sin embargo al siguiente día volvió a aparecer la rana con tres peces…" Moraleja: Hacemos lo que nos gusta... ¿Qué motivaba a la rana?
¿Qué se puede hacer con los profesores que no están motivados? Explicarles que hay una vía de mejora, pero no se les puede forzar. Enseñarles las cosas positivas. Que la motivación sea intrínseca: que inviertan en ellos mismos por egoísmo personal". Joan Teixidó

Esta es la respuesta que da Joan Teixidó, profesor de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Gerona, a la pregunta "
Desde su perspectiva ¿Cómo ve al profesorado en cuanto a su motivación?" en una entrevista que podéis encontrar complenta pinchando aquí

El asesoramiento como contexto motivante para profesores

La motivación de los profesionales de la educación se puede conceptualizar como “el interés profesional y el entusiasmo que una persona muestra hacia el logro de metas individuales y de grupo en una situación de trabajo” (Bentley y Rempel,1980) y, desde esta perspectiva, la motivación de asesores y profesores va a depender de tres aspectos principales:

a) “Sentirse parte”
  • Creación de una relación dominada por la empatía, la autenticidad y la aceptación positiva

b) "Sentir que se tiene parte”

  • Establecer modelos colaborativos para gestionar la influencia
  • Determinar conjuntamente con los profesores el trabajo a realizar y las metas a conseguir
  • Comentar el trabajo en equipo
  • Potenciar la creación de canales de intercambio, participación y colaboración entre todas las personas que puedan tener relación con el problema, optando por un modelo de gestión descentralizado que permita la implicación de todos.

c) "Sentir que se es capaz”

  • Se fomenta la capacidad de aprendizaje
  • Se ofrece feedback informativo sobre el trabajo realizado
  • Para mantener el interés y la motivación los participantes necesitan sentir que su trabajo es importante y que va por buen camino
  • Reflexión sobre la práctica como forma de generar soluciones creativas a los problemas
Esto sólamente es una parte de un artículo escrito por varios autores de diferentes Universidades en la Revista Profesorado, que es una revista de currículum y formación del profesorado. Si queréis consultar el artículo completo en formato PDF lo podéis encontrar haciendo clic aquí