El llamado " burn-out" o "síndrome de agotamiento" es característico de la profesión docente y tiene como principal síntoma un profundo desgaste psicológico del maestro después de varios años de practicar su profesión.
Este problema se atribuye, principalmente, a la falta de motivación, al trabajo monótono y repetitivo, así como a la ausencia de valoración emocional y de reconocimiento y logro hacia el profesorado.
Para algunos investigadores (Haberman, 1995) el " síndrome de agotamiento" es una condición en la cual el maestro se considera a sí mismo como un empleado y deja de ser un profesional. El docente enseña sin ningún compromiso emocional por su labor y sin percibir un sentido de eficacia. Llega un momento en que se convence de no significar una diferencia en la vida de sus estudiantes lo cual le hace concluir en que no es necesario seguir preocupándose por ellos o llevar a cabo un esfuerzo serio por mejorar su enseñanza.
La pérdida del interés o del placer en la enseñanza tiende a aumentar la irritabilidad, la tensión y el miedo al entorno escolar, especialmente al aula, así como una percepción desproporcionada de los errores propios del docente; se experimentan, entonces, episodios de vacío o tristeza durante los cuales las actividades son marcadas por sentimientos de poco valor o culpa, culminando en una sensación de fatiga o falta de energía en la enseñanza.
Este problema se atribuye, principalmente, a la falta de motivación, al trabajo monótono y repetitivo, así como a la ausencia de valoración emocional y de reconocimiento y logro hacia el profesorado.
Para algunos investigadores (Haberman, 1995) el " síndrome de agotamiento" es una condición en la cual el maestro se considera a sí mismo como un empleado y deja de ser un profesional. El docente enseña sin ningún compromiso emocional por su labor y sin percibir un sentido de eficacia. Llega un momento en que se convence de no significar una diferencia en la vida de sus estudiantes lo cual le hace concluir en que no es necesario seguir preocupándose por ellos o llevar a cabo un esfuerzo serio por mejorar su enseñanza.
La pérdida del interés o del placer en la enseñanza tiende a aumentar la irritabilidad, la tensión y el miedo al entorno escolar, especialmente al aula, así como una percepción desproporcionada de los errores propios del docente; se experimentan, entonces, episodios de vacío o tristeza durante los cuales las actividades son marcadas por sentimientos de poco valor o culpa, culminando en una sensación de fatiga o falta de energía en la enseñanza.
En este enlace podeis ver cómo varios profesionales de la educación debaten en un programa de televisión sobre las causas y consecuencias de este síndrome.
La depresión en los maestros
Fuente:
Depresión en los maestros (2010). Recuperado de http://www.youtube.com/watch?v=9yqkHF77PUQ
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